martes, 11 de noviembre de 2008

Virreinato del Río de la Plata [1776-1810]

1- Confecciona un mapa con la división territorial del Virreinato
2- Mencionar los países actuales que formaron parte del Virreinato
3- Indicar por qué razones se creó el Virreinato
4- Escribe sobre Buenos Aires en el siglo XVIII. Población (según censo de 1770). Costumbres domésticas. Nuevas iglesias. Arquitectura. etc.

1- Mapa con la división territorial del Virreinato


2- El virreinato del Río de La Plata, del que Pedro de Cevallos fue el primer virrey, se constituyó a través de la Real Cédula del 1° de agosto de 1776, debido a la necesidad de defender esta provincia de los ataques de los ingleses y portugueses y además para liberarse del nefasto comercio limeño. Comprendía aproximadamente los territorios actuales de Argentina, Paraguay, Uruguay, en aquel entonces denominada Banda Oriental, gran parte del Alto Perú (actual Bolivia), más una parte del actual estado brasileño de Río Grande. El territorio fue dividido en intendencias y en gobernaciones militares como ensayo de las futuras provincias. El virrey Cevallos que dominaba, más por el terror que por el agrado, había luchado duramente contra los portugueses en Colonia del Sacramento (Uruguay); El 6 de noviembre de 1777 dictó el "Auto de libre internación" con lo cual quedó autorizado el comercio de Buenos Aires con Perú y Chile. Murió Cevallos en Córdoba en 1778 delegando el gobierno al Virrey Juan José de Vértiz y Salcedo (1777). Éste mismo fundó la casa de los Niños Expósitos, un hospicio para mendigos, un hospital para mujeres. Creó el Teatro de Comedias ("amenaza contra la moral tradicionalista"); instauró el protomedicato para que nadie ejerciera la medicina sin su autorización; fundó el Colegio San Carlos a cargo de Juan Baltasar Maciel; trajo la primera imprenta a Buenos Aires; fundó el servicio de correos. Puso empedrado a la actual calle Florida y faroles de aceite.En 1778 se aprobó la práctica del libre comercio, a consecuencia de la cual el puerto de Buenos Aires prosperó rápidamente. El creciente tráfico comercial entre la metrópoli y la colonia posibilitó el desarrollo del aparato administrativo y favoreció la emigración desde España. Dado el aumento del tráfico comercial se creó en 1778 la aduana la cual recogía los frutos del comercio naciente. Ello dio origen a la formación de una clase mercantil vinculada a los comerciantes peninsulares y a los grandes centros productivos europeos, fundamentalmente Inglaterra. Por ende, se crearon dos tipo de comerciantes los que se beneficiaban del antiguo monopolio (en contra de las nuevas medidas) y los que usufructuaban el nuevo comercio. Al final del siglo XVIII la población era de 170.000 habitantes y se exportaban cueros, carne salada, lanas, plumas, etc.

3- La presencia británica directa y a través de sus aliados los portugueses, fue uno de los motivos que llevaron al Rey Carlos III de España a crear el virreinato del Río de la Plata, justamente en 1776 cuando los británicos estaban "entretenidos" por la guerra de independencia de los EEUU.Pero los ingleses siguieron merodeando . A las complicadas ordenanzas y al absurdo monopolio le opusieron el contrabando y hasta un par de invasiones sofocadas con algunos toques gastronómicos, pero de consecuencias perdurables y decisivas para la suerte de la colonia. Aunque por poco tiempo, el libre cambio imperó en el Plata y sus beneficios no se les escaparon a los consumidores y productores porteños.Fue justamente la parasitaria intermediación de España, que impedía el comercio directo entre los productores criollos y los compradores ingleses, una de las causas principales de la Revolución de Mayo. La Revolución abrirá las puertas al comercio británico, arruinando las artesanías locales que no podrán competir con los importados y consolidando el poder de los comerciantes ingleses en Buenos Aires, colocándolos como el referente obligado para cualquier decisión trascendente.

4- Buenos Aires en el siglo XVIII

Las casas del centro de la ciudad
Las casas del centro de la ciudad, además de ser mas grandes y mejor constituidas, a menudo incluían uno o mas departamentos junto a la vivienda principal. Era costumbre alquilar una serie de dependencias a un artesano con su familia, mientras que los cuartos de la esquina podían ser destinados a un comerciante minorista.De un modo muy concreto, los edificios del centro de la ciudad representaban un miscrosmos de su vida social y económica ya que alojaban bajo un mismo techo a las familias del sector comercial, burocrático y artesanal.

Una ciudad cambiante
Uno de los efectos mas visibles de la nueva situación de Buenos Aires fue el ingreso de inmigrantes españoles. Muchos de ellos llegaron a dominar las ocupaciones más prestigiosas y mejor remuneradas, pues controlaban la burocracia de la ciudad y del virreinato, los cargos eclesiásticos y las profesiones liberales y artesanías. Pero fue en el comercio donde la instalación de los peninsulares se hizo mas notoria.

Construcciones en Buenos Aires
En Buenos Aires se Fundo la Casa de Corrección "para mujeres extraviadas", la Casa de niños Expósitos, donde funcionó la imprenta que habían usado los Jesuitas en Córdoba, el Protomedicato para controlar a los profesionales de la salud, y el Colegio Real de San Carlos, antecesor del actual Colegio Nacional de Buenos aires. Asimismo se promovió el empedrado de algunas calles y la iluminación de las mismas.

Actos de Vértiz
Vértiz se hizo cargo de su puesto en abril de 1778, provisto de unas largas y detalladas instrucciones sobre el manejo de su jurisdicción, y ejerció su puesto hasta 1784. Se lo recuerda tradicionalmente como "el virrey de las lumiaras", pues no solamente se empeño en adornar la ciudad con luces de alumbrado callejero, sino que también trato de trasladar a la capital virreinal aquellas "luces" que caracterizaban al pensamiento iluminista.El acto mas trascendente del Virreinato de Vértiz fue la Sanción del Reglamento de Libre Comercio, a la que debe agregarse la real ordenanza estableciendo gobernaciones-intendencias para la mejor administración del territorio. La primera medida dio un enorme impulso al puerto y afirmó el mercado interno de la jurisdicción; la segunda permitió la existencia de gobiernos regionales, dependientes del virrey pero con cierta autonomía, que constituyeron antecedentes para la organización federal del país después de la Revolución de Mayo.

La población
Buenos aires vivió un vertiginoso boom al calor de su carácter de capital virreinal. Durante el período de vigencia, la población urbana aumentó de 26.000 a más de 43.000 habitantes, y este fenómeno la convirtió en la ciudad de crecimiento más rápido de los dominios españoles en América. En este crecimiento debe incluirse el aumento de la población negra, pero también estuvo vinculado al aumento de la riqueza de la ciudad, lo que permitió a muchos vecinos adquirir esclavos.

Higiene e instrucción
La salubridad de Buenos Aires ofrecía a fines del siglo XVIII graves deficiencias. La falta de médicos competentes y la ausencia de higiene conspiraban para que la ciudad fuera castigada periódicamente con epidemias. En los fondos de las casas se juntaban animales domésticos, cuyas suciedades se añadían a las que provenían de los cueros, grasas, sebos y carnes saladas, fáciles de corromperse y atractivos para toda clase de insectos y alimañas.

El Crecimiento de Buenos Aires
Este crecimiento obligo al Cabildo a ocuparse de nuevos problemas, o de problemas viejos agraviados ahora. Justicia, policía, hacienda, higiene, alumbrado público, urbanismo, salubridad, obras de caridad, todo caía bajo su jurisdicción.Una de las principales deficiencias que presentaba la ciudad era el mal estado de las calles, que al anegarse formaban verdaderos pantanos imposibles de valdear por vehículos y peatones.La nivelación de la ciudad mejoró el aspecto de las calles y al prohibirse el paso de las carretas excesivamente pesadas se evitó la formación de huellas. También la iluminación fue un paso adelante; al principio empezó por cuenta del vecindario y luego el sistema fue adjudicado al mejor postor; se hacía con velas que debían encenderse todas las noches.Otra iniciativa que embelleció a la noble corte fue el paseo de la Alameda, una calle que bordeaba el río sobre la que se plantaron sauces y ombúes. Por allí no podían soltarse animales ni lavanderas debían tener cuerdas para colgar la ropa. Pero la Alameda se inundaba con facilidad cada vez que crecía el río, aunque en los intervalos fue muy frecuentada por la sociedad porteña, que hizo de ese modesto paseo un centro de reuniones que, junto a las cabalgatas de las quintas cercanas, las tertulias, y las charlas en los pocos cafés que empezaron a instalarse, constituía la expresión de sociabilidad de los porteños.